#Noticias personales del Proyecto Ventanidades


ArteVisual: Azarías Muñoz Zúñiga
Así seguimos, mi estimada Ventanidades, en la porfía del que aprendió a callar sin caer, a mirar de reojo en 360 grados, a tocar cenizas reteniendo los fuegos del amor pasado, siempre de paso, más pies que calzada, de la utopía colectiva a las íntimas ventanas de las redes sociales, más sombra que cuerpo en la historia del Calendario Gregoriano, en las crónicas de América Latina donde apenas somos actores de reparto. ¿Quién se acordará de nosotros en cincuenta años, mi buena amiga Ventanidades, en esa garganta implacable del reloj? ¿Quién escribirá aquellos apéndices de la historia donde nos instala el olvido, la injusticia de una realidad que deja de ser nuestra apenas cruzamos el umbral de los cuarenta años y abandonamos la búsqueda de un sentido a la vida… para así no sentir la proximidad de la muerte. Somos los últimos escombros del muro de Berlín, estimada Ventanidades, la generación que cruzó desde la Guerra Fría a la hipotermia de los idealismos, fotografiada Ventanidades, las huestes desencantadas, los ejércitos de sordos donde todavía suena la muralla de Pink Floyd. Somos la generación del nihilismo, confiada Ventanidades, y la degeneración de los que alguna vez empuñaron pasiones sociales. Somos los pies de Bubulina jugando en Facebook o Instagram… cada uno encerrado en su mundo para no tener que preguntar quién o quiénes tienen las llaves del mundo… quién o quiénes somos islas en los archipiélagos de los juguetes tecnológicos, esa hermosa alegoría de la plaza pública y los dedos que juegan sobre el teclado, esa ventana siempre abierta de la década de los ’80 y la tan apresurada de los ’90, el cuento que a veces se repite por el nuevo milenio, aquella alegoría necesaria para compartir los espacios de ternura que nos repartió la globalización en América Latina, nuestro continente balcanizado tan parecido a ese cuento antiguo, mi amanuense Ventanidades, que alguna vez escribiste sobre una mujer que está pariendo y la partera le dice que el niño viene a mal nacer. Entonces la madre le responde que lo devuelva a su vientre, que ella igual lo seguirá cuidando. Todos nosotros de vuelta al vientre, brazo y cobijo en ti, Ventanidades, al maná de la nostalgia por los años que precedieron al réquiem donde confluimos tú, yo y quizá cuántos más que luego de tantas noches han comprendido la letra de Ismael Serrano, para que muchos de la generación de los ’70 pudieran terminar de rebobinar tanta desolación de película y descansar y volar en paz… por fin… y principio. ¿O Tal vez prólogo? Da lo mismo, como diría Fito con Joaquín, son cosas de enamorados, como todos mis amigos cada vez que te compartimos, tan enriques y a mano abierta en Ventanidades

Marcel Socías Montofré
Amanuense, ex periodista y corresponsal para los amigos…
Del Libro Ventanidades
El Tabo, Ruta de Los Poetas, Chile.
Mayo 4 del Calendario Gregoriano en 2018

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