#Noticias íntimas de Adolfo Couve: El vuelo de Aza entre Colchagua y Cartagena de Chile

Arte Visual: Azarías Muñoz Zúñiga (AZA)
Texo: Marcel Socías Montofré
Enviados Especiales al Valle de Colchagua

Miércoles 3 de mayo de 2018. Viajando por el Teleférico de Santa Cruz. Atardece…

“Es un poeta. Para mí era un poeta en el amplio sentido –me dice Azarías mientras prepara la del estribo…-, fui su alumno allá por el 75 en la Escuela de Arte de la Universidad Católica de Chile.
Porque Azarías tiene amigos. Y también pinta. Amigos como Serguéi Brin y Larry Page, Walter, que es matemático, Jorge Luis Borges, Carlos, que ha viajado, Gabriel García Márquez, el Tito, que lee Tolstói, los hermanos Parra, Da Vinci, el Leonardo… y por su puesto al maestro Adolfo Couve y sus fantasmas
Porque también Couve tenía muchos amigos. Allá en Valparaíso donde nació en marzo del 40. Y aquí en Cartagena, donde pintó su obsesión por la luz. En la Cartagena de Chile, que la de Indias es linda por colombiana.
Pintor y de luz quieta Adolfo. La calma en su luz de la Villa Santa Lucía. Vecino aquí de la Ruta la Ruta de los Poetas. Hijo de Adolfo y Clemencia. Eso de la familia…
“Cuando vio el cuadro que le pinté a mi abuela me dijo hay en virtud en ti… a veces pienso que esa virtud no sólo es del arte, también es del alma”, recuerda el Aza aquí en Santa Cruz con memoria de allá, en Cartagena, la de Chile.
Y así nos compartimos un vino y hablamos de Adolfo Couve con Azarías Muñoz Zúñiga. El Aza. Y también con el Adolfo, el Couve, que vivió y encontró por fin el trazo perfecto de luz y sombra en la Ruta de Los Poetas, a 11 días de maro de 1998. Había descubierto que la mejor obra de su vida… es la vida no en tela mortuoria, sino en sobre Pacífico y por mar el caballete.
Por eso, porque en la Ruta de los Poetas recordamos a todos con vida. Como los libros de Adolfo Couve. Una lección de Pintura… o tal vez la propuesta de Alamiro, su narrativa del Balneario y hasta El cumpleaños de el señor Balande.
“No es fácil describir a Adolfo Couve. Su vida es un proceso que pasa por la renuncia al ego y la entrega a un bien mayor. Se aleja de la pintura porque tal vez sentía que necesitaba de una integración mayor del arte. Digo, se puede pintar y escribir sobre la tela. No es fácil. Significa muchas renuncias personales. A la vanidad, al ego, a la familia, a los amigos, a uno mismo para buscar esa obra que siempre buscó Adolfo. Hasta el último minuto de vida”, me cuenta Azaría mientras descorcha otro sauvignon y alza copa hacia el Litoral Central de Chile, allá donde la Ruta de los Poetas tiene mar y compañía para la Ruta de los Vinos.
De esas y otras historias me cuenta el Aza en la Ruta de los Vinos del Valle de Colchagua, a menos de 90 kilómetros de Santiago de Chile. Aza pone las historias y el arte visual… yo solo las Ventanidades.

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