#Noticias del Whatsapp en Ventanidades…


-En caso de emergencias tengo un corta papeles y ¡Paf… se acabo! Son de esos que cortan con todo lo que anuda y piolines y aprieta y decepciona y los hilos de la vida y…
-Sí, está bien, ya entendí…-, me responde comprendido Jorge, el zapatero de aquí en la Ruta de Los Poetas, con una gentileza de Pacífico y confiable en su edad…
-Los años son lindos, se pone viejo el ego y uno se siente de lo más joven y feliz y dan ganas de…
-link… me corrige el zapatero buscando una suela entre agujas, cintas, tijeras, martillos, anillos, amistades, edades, Ventanidades, botones, cremalleras y hasta las eras…
-Escuchaste el piano de Byung-Chul Han… buen dar, ¡qué linda música!, me dice Jorge.
“…derjenige, der denkt”… se escucha suave el piano en la radio del teléfono móvil… (es raro ver un teléfono móvil en una zapatería de pueblo, pero es cierto, los usan para escuchar música, ni siquiera les importa el Whatsapp…).
-Tu zapato está listo-, me repara y encamina Jorge, mi amigo zapatero. Es de los buenos. Remienda hasta las decepciones y recupera el ánimo y le quita los cordones a tanta estela plateada donde se miran y se miran y se miran algunos caracoles, sin darse cuenta que el camino no es la estela, por muy plateada que sea, sino avanzar…, se larga Jorge como buen Osvaldo que es…
-Avance, entonces, me dice mi buen amigo zapatero que también es carpintero y un haitiano y Pablo el de Neruda y Vicente, en Cartagena buena gente y Nicanor… que de esos buenazos pa´l billete y mira que me olvido que alguna vez fui periodista y me pongo alcahuete…
-Cuestión de egos, le digo a Jorge, el zapatero (die Freunde sind diejenigen, die sich gegenseitig unterstützen, como se dirían los amigos alemanes de Jorge).
-Usted ya se va de andar andando…-, me sonríe a los Chapulín Colorado Jorge.
Ya sé. Tiene que cuidar de su tiempo. El trabajo le da lo mismo. Su tiempo es oro. Pero de ese oro de nubes arreboladas y orillas de mar y Pacífico y esas ganas de escribir y contar…
Pero bueno. Hay que ir a trabajar. Para qué contar estas historias. Jorge, el zapatero, tiene que trabajar. Y se le quiere, sin duda. Porque es bueno. De los buenos, buena gente, que también es piantado. Y en la casa del herrero… lo más seguro es que Jorge tenga más de un agujero en sus zapatos. Él lo sabe. Esos se zurcen con otra arena…
-Y si bajamos a la playa-, le propongo a Jorge con más palabras que zapatos…
-Dale, me dice. Que me preparo un buen café y vamos…
-…a veces es pura nostalgia, pienso, en esa gente linda como Paulina. Gran poeta y mujer. Por ella también se escribe y se vive en Ventanidades. Porque a mal tiempo bueno cara para bajar a la playa a escribir de 19 en 19 y por febrero mejor…
Demasiado mate y acento trasandino, aunque demasiado paisaje sin tus ojos,
demasiadas voces sin tus labios,
demasiados trigales sin tu cabello,
demasiados sabores a este lado de la cordillera,
sabiendo que me gustas cruzando los Andes,
demasiados boletos de ida austral,
cuando mi viento ya sopla en dirección a tu norte,
demasiados pasos sobre la estepa con balcón al Atlántico,
cuando sólo pienso en la huella de tu mirada Pacífica…
Por eso cambian de dirección mis mapas
y ya mañana
me interno entre bosques y fronteras,
pido visa para entrar en tus emociones
retorno con mi equipaje florido
y mi pasaporte un tanto nostálgico
que lleva el timbre azul de tu nombre,
retorno de Esquel a Futaleufú,
cambio de acento y me visto de
manta y buen criollo,
el nuestro, el que tenemos por derecho de ciudad.
Retorno de Futaleufú al Parque Pumalín,
de las Termas del Amarillo a Chaitén,
de un catamarán sueco a los palafitos en la isla grande de Chiloé,
cruzo el canal de Chacao con la estela de tus lunas y lunares,
brindo de vinos y reinetas en Angelmó,
me sonrío de lagos y volcanes
sabiendo que estás más cerca,
apunto mi veleta en dirección a Valdivia
y sus puentes de sauces sobre el río,
sigo tus caminos hasta Temuco
y sólo entonces llego a una estación
mejor que la primavera
o los primeros días de abril,
llego a la estación de Temuco
y mientras espero por Santiago en el andén,
pienso que lo mejor de este viaje
es saber
que ninguna distancia es suficiente
para decir demasiado
y eso es porque en cada momento
has estado
en el equipaje
de mis palabras
y en la alegre dirección de mi retorno…

-Sí, ya esos los conozco, pero dejé el lápiz tranquilo si bajamos a la playa. ¿Para qué? Ya ni leen, me dice mientras apaga su Whatsapp Jorge, el zapatero. Escuche música mejor…
Es un tipo lindo. Buena gente y empresario retirado. Sabe de negocios. Sabe que la amistad siempre es un buen negocio en la Ruta de Los Poetas. Porque da tiempo y buenos zapatos para seguir caminando después de cierta edad en Ventanidades

Marcel Socías Montofré
De Libro Ventanidades
A mayo 5 de 2018 en El Tabo. Litoral Central de Chile. América.
Periodista y corresponsal para Nueva York sólo para cuando tengan tiempo…

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