#Noticias de la pintura y el destierro con Roberto Matta…

Arte Visual: Azarías Muñoz Zúñiga
Texto: Marcel Socías Montofré

Cómo olvidar, don Roberto, el vino que nos tomamos la última noche en La Granja, antes de partir para El Tabo y después Tarquinia y esos desgarros que deja el autoexilio… después de haber estado en el jardín florido de su galería en Santiago de Chile y también por Colchagua. Todo junto y mezclándose en la coctelera de los tres meses que ahora llevo por vida con vista al mar, dos semanas de todo, con cama, comida y petaca…

…y esta, mi ruta, mi Itaca…

¿Sabe, don Roberto, usted que es tan Matta? La distancia es como contar los días a través de la respiración, de los pulmones y en cualquier gesto, recordando y recordándose, derrumbándose a ratos y haciendo de Fénix con las llamas de este destierro…

…y desChile…

Vaya, vaya, don Roberto, la condenada vida termina por corroborar que es así, que sube y te baja en montaña y ruleta rusa, en borrachera y con la certeza de que exagerar es el único camino…

Por eso me matemático y encamino…

Lo lindo, lo tierno, lo hermoso, es que luego de toda ceja fruncida, don Roberto, de toda melancolía, viene ese ángel ausente y se presenta y hace reír. Y así pasan los días -aunque no pasan los recuerdos- y esto es como soñar un poco, ir de cama en cama, de labio en labio, entregarse por puro gusto, de macho y de vulnerable.

Ahora póngale música de su tocayo, don Roberto, música de tango y ya tiene un quilombo porteño, un vals peruano, son cubano y sevillana en la vitrola de la Ruta de Los Poetas mientras uno se da cuenta de esta libertad a medio parir, de este viaje sin puertos ni aeropuertos, donde se van perdiendo los músculos, las fotografías antiguas, las canas, las arrugas, los olores y el ánimo anda como recién parido, don Roberto, buscando seno donde bezar la vida…

Parece que alguna vez se lo conté don Roberto, cada día se vuelve a nacer por sorpresa, pero también de anciano, de siglos, de memoria por la mitad lejana, la otra mitad, la mía, la suya, la que hemos sentenciado con vino aquella noche, brindando por el reino de Peter Pan, niños para siempre, pero gigantes, imprescindibles al estilo de Brech, locos y genios, ángeles y demonios…

Pero también piedra sobre piedra, don Roberto, usted que es tan Matta, calle por calle, país a país, visados en cuanto bar tenga sus puertas abiertas a las cuatro de la mañana…

…y en cuanta mujer no cierre sus labios antes de la madrugada, en cuanto amigo, como usted, don Roberto que no pierda su mano gentil, su hombro pañuelo, su rostro espejo, su abrazo universal, su cariño perpetuo, su hermosa geografía, esa que tanto y tan bien usted riega por el mundo, don Roberto, y con la que yo me lluevo, me río, me trueno, me crezco y me hago más humano con estas palabras que van directo a Santiago del Nuevo Extremo para resucitar a Violeta Parra y su gracias a la vida que por ser chilenos nos ha dado tanto…
Nos dio su nombre y otros nombres por lo que yo me pincho aquí…

…y lo nombro en Ventanidades, don Roberto Matta.

(Memoria Cultural en el Proyecto Arte Compartido ComunicArte en Libro Digital Ventanidades)
Marcel Socías Montofré
Amanuense y corresponsal pincha aquí en Nueva York para los amigos que quieran publicar…
El Tabo. Ruta de Los Poetas. Chile de océano y Pacífico
Junio 12 de 2018

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